Alguien te quiere....
A veces es difícil mirar alrededor. Ves el despertador cada mañana cuando suena, tu misma cara soñolienta, la taza de café con leche, la ropa de pasada porque llevas prisa. La gente por la calle, las caras nuevas del autobús de las 8:30 p.m. La fila de tu clase porque te toca subir....
Ya arriba empieza la mañana. Toca despertarse por completo. Se acabaron las distracciones. El mundo se para, sólo existe el trabajo...
Mientras tanto alguien piensa en tí. Sabe cada paso que has dado. Las voces para él solo adquieren un valor simbólico, de ambiente: El ronroneo del autobús, los gritos de los niños cuando suben en la fila o el murmullo de la clase que empieza. Alguien que sólo entonces se levanta de la cama, te dedica su último pensamiento consciente de la mañana y da gracias al cielo por lo que tiene.